¿Quiénes son los que desembarcan en La República?

¿Quiénes son los que desembarcan en La República?

Federico Fasano Martens anunció la semana pasada que el diario La República fue vendido a un grupo empresario argentino. En una reunión con los periodistas de la redacción, el dueño del “Multimedio Plural” les contó que el Grupo Ick tendrá el 60% de las acciones, aunque la información trascendida no termina de aclarar si la compra incluye también AM Libre y TV Libre.

Aunque Gustavo Yocca, ex director del diario El Liberal y nuevo administrador de La República, haya dicho hoy en Búsqueda que el Grupo Ick “no tiene nada que ver con esta compra”, la mención que hizo Fasano daría cuenta de la presencia del poderoso grupo en esta maniobra. A partir de toda esta información, muchos se preguntan quienes son los nuevos dueños de este conjunto de medios oficialistas. En Foco Blanco te lo contamos.

Néstor Carlos Ick, su fundador y dueño, es el poder detrás del poder en Santiago del Estero. Incluso hay quienes lo llaman el “Yabrán santiagueño”. En 1995 comenzó a erigir un inmenso poder apañado por el matrimonio Juárez, quienes estuvieron en el gobierno por casi 50 años. Empresas privadas, estatales concesionadas, medios de comunicación, todo es parte del gigante Grupo Ick.

Actualmente es dueño de Canal 7 de Santiago, los diarios El Liberal y Panorama, la empresa de cable TIC, FM Panorama, la distribuidora de electricidad Edesa, la constructora Comintel, el Banco de Santiago, el Banco de La Rioja, la tarjeta de crédito Sol, la compañía de seguros Hamburgo, los hoteles Carlos V y Coventry, el casino del Sol y el cementerio privado Parque de la Paz (http://bit.ly/fRB8NI).

En 2003, el diario Página 12 dejó en claro cuál era el poder de Ick. Uno de los médicos de Casa de Gobierno escuchó ese nombre durante una consulta: “Ya no sé qué hacer”, decía su paciente, “creo que tiene más poder que yo en la provincia.” El que hablaba era Carlos Juárez, el señor feudal de Santiago. El paso de los años lo hizo aún más poderoso, y ni la intervención federal que sacó a los caudillos le quitó el poder, a pesar de las promesas del kirchnerismo de limitar el accionar del empresario (http://bit.ly/fi9ja6).

Con el tiempo el gobierno nacional decidió no insistir con eso, y hace apenas unos meses el propio Aníbal Fernández dijo que “este es el tipo de medios que queremos para el interior de nuestro país” (http://bit.ly/eJRhtB). Meses después, Ick se presentó en la justicia para frenar la Ley de Medios impulsada por el gobierno y un juez falló a su favor, por lo que no se sabe cómo está la relación actualmente (http://bit.ly/fEDLmN).

Sus negocios importantes comenzaron con el decreto 1153/96, que le otorgó el banco estatal a través de una “licitación pública”. Las comillas están puestas debido a que la Oficina Anticorrupción de la intervención aseguró en un informe de 2004 (http://bit.ly/hGOz7B) que la licitación se había “montado artificialmente”, es decir, se hizo todo lo posible para que el Grupo Ick la ganase. A partir de eso no hubo más llamados públicos. Según el organismo, todo funcionaba al revés de cómo debía ser: Ick era quien solicitaba la concesión y el Estado santiagueño era quien respondía de forma afirmativa al pedido del privado.

Pero no sólo de poder político vive Ick. Los grandes escándalos santiagueños siempre lo salpicaron, directa o indirectamente. En 2003 aparecieron muertas Leyla Bshier Nazar y Patricia Villalba, en lo que fue llamado “el doble crimen de la Dársena”. Este hecho fue el que determinó que el gobierno nacional interviniera la provincia.

El principal acusado del crimen, el ex jefe de Inteligencia Musa Azar, aseguró que “Nina” Aragonés de Juárez, esposa del caudillo, lo recibió en su despacho para que implicara al entonces vicegobernador Darío Moreno en la causa. Según Azar, Nina lo recibió junto a Gustavo Ick, hijo del “Yabrán santiagueño” y director del diario El Liberal (http://bit.ly/gtDeC9).

Una de las hipótesis, propiciada por el ex jefe de la policía santiagueña, Tomás “Coco” Lezcano (http://bit.ly/dU94R3), y por la madre de Patricia Villalba, Olga, señalaba que a Leyla la habrían asesinado durante una “fiesta de sexo y drogas” realizada supuestamente en el piso 12 del hotel Carlos V. Allí entra en escena nuevamente Gustavo Ick, a quién Olga Villalba acusa de ser “el principal responsable de la muerte de Leyla” (http://bit.ly/i2UNt0).

Otro caso resonante es el del Obispo Juan Carlos Macarrone, implicado en una relación sexual con un remisero de 23 años. El canal de Ick puso al aire un video sobre el caso y Macarrone fue echado de la Iglesia. Antes de eso, familiares de las víctimas de la dársena y miles de santiagueños marcharon por las calles de la ciudad para repudiar “el chantaje de Ick” (http://bit.ly/gu6mqL). El obispo era uno de los principales denunciantes de los manejos del empresario.

Esta nota es apenas un acercamiento a la realidad santiagueña y al poder de Néstor Ick, el “Yabrán santiagueño”, un hombre que ni el caudillismo ni el kirchnerismo pudieron combatir.

Por Christian Libonatti