Mobbing / Síntomas de Acoso Laboral

Mobbing / Síntomas de Acoso Laboral

Síntomas clínicos del acoso laboral

Desde el punto de vista clínico, hemos clasificado las repercusiones clínicas del acoso psicológico entre los síndromes crónicos de estrés.

El factor estresante principal son las relaciones interpersonales negativas con los demás miembros del grupo laboral, que no son ni siquiera conflictivas sino, mucho peor aún, deliberadamente persecutorias.

Difiere en eso de las demás formas de estrés laboral, en las que el factor estresante principal es la propia naturaleza del trabajo, que puede carecer de experiencias positivas, con acumulo de aspectos laborales negativos, o ser traumático, peligroso o ansiógeno en si mismo, o producir tensión por una excesiva carga de responsabilidad sobre otras personas.

La clínica del síndrome de acoso se va instaurando de manera progresiva, atravesando una serie de estadios, de duración muy variable.

En general, cada uno de los distintos estadios clínicos se corresponde más o menos con las distintas fases del acoso, a las que se corresponde como una respuesta reactiva.

Sin embargo, en algunos casos la evolución puede ser muy rápida, apareciendo casi desde el primer momento los síntomas propios del estadio final. En otros, el sujeto permanece en el primer estadio clínico durante todas las fases del acoso. En la forma evolutiva completa se pueden distinguir los siguientes estadios:

Estadio de autoafirmación, que corresponde a la fase de inicio del conflicto. La victima todavía no sabe que lo es, está convencida de que tiene razón, y presenta resistencia y confrontación a la otra parte.

El acosable no se imagina lo que puede pasarle si confronta a un M.I.A..

No es fácil saber si es su actitud ante el conflicto la que desencadena el mobbing, o si ya estaba todo predeterminado y el enfrentamiento es sólo una excusa oportuna para justificar el acoso.

En todo caso, la clínica no es todavía relevante, aunque puede haber cierta inquietud y ansiedad, actitud agresiva moderada y posibles alteraciones del sueño.

Estadio de desconcierto. Empieza a dudar sobre su versión del conflicto, y a no entender lo que está pasando.

Las primeras evidencias de que está siendo estigmatizado le desconciertan, y tiende a atribuirlas a un equivoco, a un error o a una casualidad.

Cuando le niegan el saludo, le cancelan de repente reuniones, le cambian las pautas de trabajo o le niegan un permiso al que tiene derecho, se siente mal, pero todavía no sabe lo que ocurre.

El retraso en organizar conceptualmente la propia defensa en este estadio es crucial para toda la evolución posterior.

En términos vulgares, podemos decir que el acosado “no se lo puede creer“. Este factor cognitivo es uno de los mayores obstáculos para la identificación, tratamiento y prevención de este síndrome, que la mayoría de los estudios sobre Estrés Profesional obvian completamente.

Los síntomas del estadio anterior se intensifican, complicados con una paulatina pérdida de seguridad y confianza en si mismo.

Todavía intenta explicarse y convencer a los demás de su capacidad profesional y buena voluntad personal, pero su desconcierto aumenta cuando el jefe no le recibe, o sus interlocutores callan y excusan su presencia.

Estadio depresivo. Corresponde a la fase avanzada de estigmatización.

Sus argumentos de defensa se tergiversan para hacerle quedar aún peor.

Pierde la confianza en si mismo, en su efectividad y eficacia.

Empieza a reaccionar a la pérdida de refuerzo social, porque nadie parece valorar lo que hace ni reconocer sus méritos (1) .

Pierde autoestima, se recrimina a si mismo y piensa que toda la culpa es suya, se autoanaliza para saber que ha podido hacer mal, intenta cambiar su modo habitual de comportarse, ensaya nuevas estrategias de conducta que, naturalmente, no sólo no dan resultado sino que intensifican los ataques contra él.

Su concentración disminuye, su motivación se apaga.

Puede empezar a beber, las alteraciones del sueño se intensifican, se siente distante y raro con su familia y amigos.

Los síntomas del estadio depresivo son muy parecidos a los del síndrome de desgaste profesional o “burnout”, aunque con mayores dudas sobre la auto identidad, y, en ocasiones, con cierta tendencia a idealizar las mismas estructuras o personas que son responsables del acoso.

Recordemos que el síndrome de estrés profesional o burnout se caracteriza por sensación de estar desbordado, con agotamiento de la capacidad adaptativa.

Los síntomas principales del “burnout” se agrupan en tres categorías:

a) Cansancio emocional, que se traduce por agotamiento físico y psíquico, abatimiento, sentimientos de impotencia y desesperanza, desarrollo de un auto concepto negativo y actitudes negativas hacia el trabajo y la vida en general.

b) Evitación y aislamiento, traducido en su conducta a través de absentismo laboral, ausencia de reuniones, resistencia a enfrentarse con personal o atender al público, o en su actitud emocional, que se vuelve fría, distante y despectiva.

c) Sentimiento complejo de inadecuación personal y profesional, con deterioro progresivo de su capacidad laboral y pérdida de todo sentimiento de gratificación personal en el trabajo. Este tercer elemento puede presentarse de manera paradójica, encubriéndose con una actitud de aparente entusiasmo y excesiva dedicación (huida hacia delante o reacción maníaca).

Estadio traumático o de estrés-ansiedad. Recuerda al Trastorno de Estrés Postraumático (2) , y se caracteriza por intrusiones obsesivas y sueños repetitivos relacionados con la situación de acoso, hiperactividad simpática, sintomatología psicosomática, sobre todo cardiovascular y digestiva, irritabilidad y conductas de evitación.

Coincide con la fase de intervención, aunque puede estar presente antes, y también preceder o alternarse con la fase depresiva.

Tanto en esta fase como en la anterior el acosado puede volverse agresivo y tener reacciones paradójicas de “huida hacia adelante”, que consisten en trabajar más horas con mayor dedicación, como si intentara recuperar el sentido de gratificación en su trabajo a la fuerza.

Los conflictos familiares pueden ser importantes en este estadio, con sentimientos de ser incomprendido, generalmente acertados.

Estadio crónico de deterioro. Se caracteriza por una sintomatología mixta, que comprende síntomas depresivos, psicosomáticos y de estrés postraumático.

Desde el punto de vista laboral, se acompaña de absentismo, bajas prolongadas y cambios bruscos de entorno laboral.

La repercusión familiar puede ser importante, con aumento de la tensión entre los cónyuges y mayor morbilidad general tanto en ellos como en sus hijos.

La incapacidad laboral puede llegar a ser total.

En algunos casos, después de la fase de eliminación, la sintomatología tiende a atenuarse significativamente, sobre todo si se produce un cambio para bien en la actividad laboral. En otros, se cronifica, incluso después de la terminación de la relación laboral, quedando el paciente incapacitado de manera más o menos definitiva.

Los síntomas más persistentes, incluso en personas que parecen haber superado definitivamente su síndrome de acoso, son:

los recuerdos obsesivos, que alteran al individuo hasta tal punto que pueden llegar a producir accesos de angustia, rabia y/o llanto.

En ocasiones, esos accesos emocionales se producen sin que el sujeto llegue a darse cuenta de la causa subyacente, o en reacción a alguna circunstancia del entorno que se las recuerde.

la presión focalizada de pensamiento, que se evidencia en la necesidad de contar sus experiencias traumáticas, hasta el punto de volverse monotemático, con gran desesperación de sus familiares, amigos y conocidos.

el temor al lugar de trabajo y a todo lo que le pueda recordar los acontecimientos estresantes y los conflictos que en él tuvieron lugar.

dificultades de concentración, con pérdida subjetiva de memoria, distractibilidad, sensación de estar “como ido”.

SÍNTOMAS DEL SÍNDROME DE ACOSO PSICOLÓGICO:

.Apatía, desinterés, falta de iniciativa
.Tristeza y abatimiento de ánimo
.Irritabilidad y labilidad emocional
.Cansancio y fatiga fácil
.Agresividad e hipersensibilidad
.Sentimientos de inseguridad
.Recuerdos obsesivos que le intranquilizan
.Presión localizada de pensamiento, necesidad de contar su tema.
.Temor al lugar de trabajo y evitación de todo lo que recuerde los conflictos.
.Arrebatos de rabia
.Accesos de llanto
.Pesadillas
.Dificultad de concentración
.Perdida subjetiva de memoria
.Distractibilidad, sensación de estar “como ido”
.Dolor abdominal. Colon irritable
.Nauseas y vómitos
.Malestar generalizado
.Sensación de tener un nudo en la garganta
.Pérdida de apetito
.Desinterés por la vida social
.Dolor en el pecho
.Sudoración
.Sequedad de boca
.Palpitaciones
.Ahogos y disnea
.Escalofríos, ponerse colorado de repente
.Dolores musculares
.Dolor de cuello y espalda
.Temblores
.Sensación de mareos y desvanecimiento
.Dificultad para dormirse por la noche
.Sueño inquieto y perturbado
.Despertarse muy pronto y no poder volver a dormirse
.Dificultad en levantarse por las mañanas
.Sensación de debilidad y falta de fuerzas

Artículo: de González de Rivera, José Luis

Moobbing documento

Acoso Laboral trabajo para médico de familia