Henrique Capriles Radonski, gobernador de Miranda y precandidato presidencial en Venezuela

Henrique Capriles Radonski, gobernador de Miranda y precandidato presidencial en Venezuela

“Mi adversario lo tengo clarito, es Hugo Chávez”

“Tengo en mis manos, sobre la espalda, la responsabilidad de ganar. Tengo el deber de ganar” “Las principales violaciones a los DDHH ocurren en las cárceles que maneja el Gobierno”

Henrique Capriles Radonski, 38 años, cristiano-católico de origen judío, alérgico, amante de los deportes (menos de la natación), corre casi todas las noches y se propone ocupar la presidencia de la República. Antes competirá en unas primarias en las que considera no tiene adversarios: “Mi adversario lo tengo clarito y ese es Hugo Chávez”.

Capriles Radonski, de Primero Justicia, ha pasado por varios cargos de elección popular: parlamentario, alcalde y ahora gobernador. En su carrera política sólo le falta una barajita que espera completar en 2012: “Los 40 años es una edad perfecta para ser Presidente”.

-El día en que se lanzó como precandidato de la oposición para la Presidencia el chavismo lo denunció por violar derechos humanos de un grupo de detenidos de Polichacao ¿Cómo va a enfrentar los señalamientos que ya comenzaron a llover desde el oficialismo?

-Yo no le doy importancia, tienen una capacidad creativa… Delia Fiallo no es nadie frente a la novela que están creando. Estoy de acuerdo con que se investigue lo que ocurrió con esos policías pero la información del alcalde de Chacao y la fiscal general señalan que lo ocurrido es un caso de investigación. Así como se investiga esa violación de derechos humanos vamos a investigar lo que ocurre en las cárceles. ¿Dónde están las principales violaciones de derechos humanos en Venezuela? Pues, en las cárceles y ¿Quién las administra? El Gobierno.

-Estuvo preso en 2002 por los sucesos en la embajada de Cuba, debe conocer la cosa por dentro…

-Cuando yo estuve preso en el sótano de la Disip daban unas pelas a los presos, yo escuchaba las quejas. Nosotros desde la gobernación de Miranda le pedimos al ministerio una cárcel… ¡Denme una cárcel!, sólo una, para demostrar al país que las cárceles sí pueden cambiar. Para avanzar en materia de seguridad debe funcionar el sistema penitenciario. Eso se puede cambiar haciendo un trabajo, no un trabajo artificial como el que hace el Gobierno. El Presidente gobierna por televisión, un set que se activa, con sus actores y todo. Con tan altos ingresos petroleros aquí hay una economía con alta inflación. No hay trabajo productivo ni se generan nuevas oportunidades. Es un tema de cambio. Son 14 años… ¿y luego 6 años más? Es un ciclo que se terminó. Ya este ciclo se cumplió, está cerrándose. Claro, hay que mover la fuerza popular, nadie puede sentarse a esperar que el cambio se de solo. Tenemos que asumir la conducción para que se abra otro ciclo. Por eso tengo el deber de ganar. Tengo la responsabilidad en mis manos, sobre la espalda. La responsabilidad obliga y tengo el deber generacional de ganar. Nuestra generación está comprometida con cambiar a Venezuela.

-Pero para cumplir ese deber de ganar a Chávez tiene que sortear antes unas primarias… 

-Es muy importante que todos los que quieran ese cambio participen en las primarias. Debe ser una oportunidad de movilizar a todo el país, no a un grupo del país. Veo las primarias como un empuje, como una corriente que va creciendo para luego lograr el cambio.

-¿A qué dirigentes ve como sus principales adversarios en las primarias?

-No veo ningún adversario en las primarias. Mi adversario lo tengo clarito y es quien hoy tiene que cerrar su ciclo, es Chávez. Ese liderazgo faraónico mesiánico que cree que está por encima del bien y del mal. Si prendes la TV ves a Chávez diciendo yo hice esto, yo mandé a que tal cosa, yo haré esto otro. En Venezuela hay que sustituir el ‘yo’ por el nosotros. Hay que creer en el equipo, yo creo en el equipo. Al final, en las posprimarias tiene que conformarse un equipo.

-¿No le preocupa llegar a unas elecciones presidenciales con la oposición fracturada?

-Yo no voy caer en eso. El que pretenda convertir un proceso interno en un proceso de ataques y de confrontación interna va a salir muy mal parado. El objetivo para mí en el horizonte está puesto en la elección presidencial. El primer interesado en unas primarias con fuerza y participación soy yo, pero las veo como un mecanismo de empujar más. No hay que ver la unidad en función de cómo se cuadran las organizaciones políticas. El país es mucho más grande que cualquier partido. No visualizo sustituir el rojo por el amarillo. Cuando decidí dar un paso hacia adelante dije que no quiero ser presidente de un grupo sino de todos. Además, hay mucha gente que hoy está en el Gobierno y tendrá que ser coparte de la gobernabilidad que habrá, porque si algo nos tiene que obsesionar es acabar con la división en el país y en Miranda lo hemos hecho con trabajo.

- Suena que para usted las primarias son un mero trámite…

-Eso suena feo. Las primarias son un paso importante de empuje. Tiene que ser una fiesta electoral de participación. Esa fuerza nos permitirá avanzar y sustituir el liderazgo narciso y mesiánico que hay ahora, porque es narciso. Si recorres Miranda no verás una valla con mi foto, un transporte escolar con mi foto, una escuela con mi foto. No verás nada que personalice el trabajo que hacemos. Verás una institución. Creo en la construcción de instituciones, es lo que he hecho en mi carrera política, construir bloque a bloque instituciones.

-¿Qué responde a la gente que lo califica de ‘loquito’ porque se quedó a ser juzgado aquí, porque se metió en el agua hasta el pecho en la emergencia de las lluvias sin pensar en sus electores, porque y que es fiestero, etc?

-El que me tomó la foto era de un medio internacional. El primer sorprendido fui yo. ¿Sabes lo que le duele? Que es una foto auténtica. Yo soy un tipo de trabajo, no de retórica ni de pasarme tres horas hablando o prometiendo. No le tengo miedo al trabajo y el poder para mi no es un confort. No voy a ir a Panaquire con corbata, eso no soy yo. Todo lo he logrado con trabajo y siendo yo mismo. Mi responsabilidad no es un confort. Así como estaba yo había un equipo de la gobernación en toda la zona afectada de Barlovento. Mis acciones están vinculadas al compromiso que tengo como servidor público porque si creo que uno puede ser servidor público honesto, comprometido. He sorteado obstáculos, juicio, cárceles, y cada día el compromiso es mayor. Me ha tocado alcanzar posiciones muy joven. Creo que 40 años es una edad perfecta para ser Presidente. En cuanto a las fiestas casi no tengo tiempo para eso.

-¿Al menos le da tiempo de escuchar música? ¿Qué oye?

- Si, sobre todo me gusta música latina.

-¿Reggaeton?

-Tony Dize, Don Omar, algo de Calle 13…

-¿Ya no está de moda eso de las primeras damas?

-Mi padre y mi madre tienen 41 años de casados y ellos son mi ejemplo. Tengo claro el concepto de familia y es algo que tengo en mi mente. El tiempo de Dios es perfecto. Pero sí, me gustaría formar familia…

-¿Tiene novia?

-No, pero tuve casi un divorcio, una relación larga, realidades distintas que muchas veces te separan. La vida de un político no es una vida sencilla. Es muy difícil, no hay horarios, por ejemplo.

-¿Lo que lleva en el cuello es un rosario? ¿Lo protege?

-Sí, es un rosario. Eso de ‘protección’ suena como a brujería… (risas) Me gusta llevarlo en mi cuello, me lo regalaron, uno es la Virgen del Valle y el otro Jesucristo.

-¿También compite con Chávez en eso de nombrar a Dios?

-Soy católico, alimento mucho mi fe. Soy un tipo espiritual, mariano, seguidor de la virgen en sus distintas ocasiones. Miranda tiene una tradición maravillosa, poderosa. Los diablos me encantan, es el triunfo del bien sobre el mal, para mi es simbólico. Soy cristiano católico. También tengo familia judía. Mi abuela Radonski, que era como mi segunda madre, fue sobreviviente del holocausto nazi, estuvo en ghetto de Varsovia y mis bisabuelos fueron asesinados por los nazis en un campo de concentración. Eso corre en la sangre, como dicen. Fíjate, en una oportunidad fueron a la Casa Amarilla de la gobernación de Miranda a pintar esvásticas nazi. No tienen límites cuando me dicen nazista fascista. Yo creo que hay que alimentar la fe. Quien tiene fe en su corazón es inmune a ese odio y a esa violencia verbal que expresan muchos de los que gobiernan. Esa violencia está condenada a extinguirse. Estamos en un ciclo que está por cerrarse.

SDIAZ@ELUNIVERSAL.COM

Fuente El Universal. com